En la cima de Guayaquil
Cuando uno llega al punto más alto del Cerro Santa Ana, luego de haber ascendido toda la escalinata, la Plaza Mirador el Fortín es un fiel reaseguro para recuperar energías y disfrutar, a la vez, de la panorámica de la ciudad de Guayaquil que aquel ofrece.
En la plaza se erige robusto el Faro, que tiene aproximadamente ocho años de antigüedad y que simboliza la luz y la guía de todo Ecuador. Muy cerca de él está la Plaza de Honores, que fue construida en homenaje a los tantos siglos en que Guayaquil tuvo el único acceso por vía fluvial, a través del Río Guayas. Por eso la Armada Ecuatoriana protege su soberanía. En ella se realizan hoy en día los actos oficiales durante la conmemoración de fechas cívicas.
Y más allá está la Capilla que lleva el nombre del Cerro, y de quien justamente custodia la cotidianeidad de la gente del lugar, Santa Ana. Fue construida con chapul, una madera típica de la región, muy dura, que resiste las plagas y la humedad de la zona. Tiene 19 vitrales, todos ellos diseñados por artistas nacionales, como Patricio León y Luis Narea; catorce representan la pasión y crucifixión de Jesús, uno la leyenda popular de Nuestra Señora de Santa Ana; otro alude a los galeones, en homenaje a la tradición marítima de Guayaquil, y en el centro, otro representa a la Virgen María y su hijo.
Y por último encontramos el Museo Abierto, que está siempre esperando una nueva visita.
Cabe destacar que todo el lugar está bien custodiado por un cuartel que controla que reine el orden y el respeto en la zona. Así que es un bonito destino, y seguro, para conocer si se está en Guayaquil.
Fuente: Teleaire.com
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Comentarios al artículo
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Fecha: February 5, 2010 at 8:47 pm
[...] el año 2002, fecha en la que fue construido, la ciudad de Guayaquil cuenta con un Faro que ilumina sus noches sobre el Río Guayas; se trata del que está ubicado en [...]









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