Chordeleg, una bellísima ciudad
Ubicada a tan sólo 40 kilómetros de Cuenca se encuentra Chordeleg, una bellísima ciudad que nos transmitió en cada uno de sus rincones esa fusión ancestral, entre el legado cañari y el colonial español, que le dan un colorido único y que, además, se expresa en la riqueza cultural de sus paisajes, de sus tradiciones, y en la extrema calidez de su gente.
Entramos por la calle principal de la ciudad, que lleva el nombre de quien fuera gobernador provincial y propietario de las viviendas que rodean el Parque Central, allá por las primeras décadas del siglo XX, don Juan Bautista Cobos. Es en ésta zona, precisamente, donde se concentra hoy en día la actividad comercial de Chordeleg, visitada asiduamente por miles de turistas que, como nosotros, buscan ansiosos algún presente realizado en materiales nobles para obsequiar a quienes esperan por ellos en sus hogares respectivos: es que Chordeleg es famosa por sus artesanías en barro, cerámica, por sus bordados a mano, por las decenas de joyería que destacan el trabajo de orfebrería de sus habitantes, transmitido de generación en generación desde hace años, y por las visitas a varios talleres de la zona en los que se puede apreciar el proceso de fabricación de las joyas.
En Chordeleg, hombres y mujeres aprenden desde chicos las tradiciones de sus ancestros y, a medida que crecen, se convierten en verdaderos artistas que viven del trabajo hecho con sus propias manos. No caben dudas que los innumerables trabajos realizados en oro, plata, oro blanco y demás metales utilizados desde hace miles de años, son auténticas obras maestras que sólo pueden adquirirse en la ciudad.
Alrededor del centro, hay cuatro escalinatas que, además de facilitar el paso de los habitantes por la ciudad, de un lado a otro, contribuyen a darle una ambientación especial y atractiva, para ser visitada por los turistas en la zona: a tres cuadras del Parque Central está la Escalinata de la Gruta, protegida día y noche por la imagen de la la Virgen de la Nube que se erige en el lugar; distinto es el paisaje en la segunda de las escalinatas, la de la Escuela Sor María de Santo Tomás de Alvarado, totalmente hecha en piedra y recubierta de flores, en su zigzageante recorrido; finalmente, las últimas dos escalinatas están construidas en paralelo a la Iglesia Principal.
Fuente: Teleaire.com
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Comentarios al artículo
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Fecha: January 13, 2010 at 11:49 pm
[...] vida familiar, y en sus calles antiguas, adoquinadas, llenas de historia y de reminiscencias a un pasado colonial, en sus museos, en sus numerosas iglesias, entre las que se destaca la Catedral de la Inmaculada [...]









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