Además, la producción de flores, hace de Paute un verdadero jardín: allí se cultivan las más lindas rosas para la exportación, y una gran variedad de flores que llegan a Estados Unidos, Europa y Japón.

Y después del almuerzo, la gente del lugar nos acompañó hasta una especie de anfiteatro techado, que es de uso público, en donde se celebran las fiestas del pueblo y distintas expresiones culturales. Allí fuimos agasajados por el ballet de Paute con un espectáculo de danza y música sensacional, del que terminamos participando nosotros también.
Según pudimos averiguar, la artesanía de Paute es también muy importante: los artesanos realizan trabajos con duda, un material que crece en los cerros pauteños. Con él se decoran las casas, se hacen cuadros, muñecas de trapo, y otras tantas labores. Nosotros trajimos como recuerdo del lugar una carreta que porta en su interior una botella y seis copas, con la que pudimos saborear el licor de zhumir, mientras recordábamos lo bien que nos sentimos durante nuestro paso por Paute, el cariño y la hospitalidad de la gente, el colorido del baile típico regional, y la amabilidad de un pueblo que sabe cómo recibir al que está de visita.
Entre los lugares turísticos que ofrece Paute, se destacan el Balneario Huacas, con sus piscinas de lodo sulfuroso con poderes curativos, la Parroquia Bulán, el Mirador de Plazapamba y Virgenpamba, el Cerro Cabeza de Perro y el Campana Huayco, ambos aptos para el desarrollo de actividades de turismo alternativo o de aventura, el Parque Lineal, con sus miradores, cabañas, puentes, paseos a caballo, entre otros.
Sin dudas, Paute fue un lugar en donde nos sentimos bienvenidos. Por eso recomendamos éste lugar como destino para su próximo viaje en Ecuador. Porque la amabilidad y la hospitalidad, en el turismo, son cualidades fundamentales que se agradecen. Y los pauteños derrochan ambas en cada uno de sus propósitos.
Fuente: Teleaire.com
